............Pensando..............

WELLCOME!!!!!

6/20/2005

REFLEXIÓN

La vida del cristiano no es sencilla. Todos lo sabemos cuando comenzamos a sobrellevar las duras pruebas; situaciones difíciles, de las cuales no podríamos soportar y menos salir airosos sin la ayuda de nuestro Dios. Mi experiencia personal con Cristo, me ha demostrado, que mirando hacia arriba y brindando ayuda hacia los lados es la mejor manera de seguir adelante con la obra.
Como dice 1Juan 5:7-11 Los Tres(3) son Uno Mismo(1), y un mismo objetivo.
“Porque tres son los que dan testimonio: El Espíritu, el agua y la sangre. Y estos tres están de acuerdo. Si recibimos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor. Este es el testimonio de Dios acerca de su Hijo: El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree a Dios, lo hace mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo.”.

Tenemos el Gran Juez, para que haga justicia; tenemos un Sumo Sacerdote, nuestro Mediador; tenemos también el Consolador, La Voz que nos Dirige. (son Uno, y un mismo objetivo). Cada uno sabemos nuestras luchas, y somos concientes de nuestros pecados; de esos que nos persiguen aunque ya han sido perdonados, y esos que no nos atormentan (pensando que son normales, acostumbrados al mundo y sus cosas), que igual son pecados. Para ellos tenemos 2 opciones, entregarlos a Cristo con arrepentimiento, para ser perdonados, y al instante se van al fondo del mar; y la otra, dejarlo a la Justicia Divina. No podemos hacer justicia de nuestras manos, la Justicia es Divina, no es nuestro trabajo ni a lo que hemos sido llamados.

No somos la iglesia antigua, que luchaba armada, contra ejércitos armados, ahora la lucha es espiritual... alcanzar esas almas para El Reino, y nuestra arma es Espada, la que Dios nos ha dejado, Su Palabra. No somos la del ojo por ojo, ahora tenemos que ver la vara de madera de nuestro ojo, antes de ver la pequeña estilla de nuestro hermano. Si seguimos en la lucha de ver lo que hace el uno o el otro, se vuelve una cadena viciosa, donde las rencillas no cesan. La justicia, a Quien es la justicia, Al Señor de la justicia. ¿Quien comenzó la disputa? ¿Quién falló primero?. Eso no importa.... no seguir esos camino, es lo realmente importante.

El camino angosto no es nada atractivo, mas bien es escabroso, todos lo sabemos. Por eso algunos escogen el ancho, el que se pinta fácil. Pero no debemos perder de vista la meta, la que nos sigue alumbrando desde el final del camino. El camino ancho es como el mundo donde vivimos, si caminas, y caminas por él, de repente estas en el mismo sitio, solo has dado la vuelta. Pero el angosto es oblicuo, si caminas por él vas ascendiendo.

Y nuestro trabajo esta en terminar esta obra que el Señor nos ha encomendado, el motivo por el que estamos aquí, dirigiendo Su iglesia, el amor y las ganas con que lo hacemos, ese amor que sale de nuestro agradecimiento, por esa oferta de vida eterna que el Señor nos otorgó, amor por esas almas que aún no le conocen; aprovechemos al máximo el tiempo de gracia. No permitamos que el enemigo nos siga distrayendo y enmendemos nosotros mismos, con ayuda de Cristo, las fallas que hemos tenido.

Sigamos el camino estrecho e inclinado hacia arriba,
sin perder de vista la meta, la luz que está al final del camino.
Con la sabiduría que viene del temor a Jehová,
y utilizando nuestras fuerzas para lograr finalizar nuestra faena.
Este trabajo de terminar la obra, que es duro, y es el que merece
mayor esfuer­z­o, tanto físico como espiritual.